La sufrida historia de Austin Watson

Austin Watson, jugador de Peterborough, equipo de la OHL, seleccionado en la primera ronda en el número 18 por Nashville Predators. Austin es el  mayor de siete hermanos y una hermana en una familia que ha visto su recompensa a tantos años de sacrificio en su primogénito jugando en la NHL a partir de octubre.

Los Watson son siete hermanos y una hermana, aunque la madre está esperando el décimo para el próximo mes. Recuerdan a Con Ocho Basta o La Tribu de los Brady, todos allí sentados en el Staples Center, vestidos a juego, esperando que su hermano mayor saliera elegido en primera ronda del draft lo antes posible. Pero detrás de esta anécdota, hay una historia de sacrificio de una familia que estaba prácticamente en la calle cuando Austin tenía 12 años.

Con problemas financieros en su Michigan natal, se mudaron a Florida. Allí el padre, Mike, encontró un trabajo en ventas mientras su hijo ya patinaba por las pistas de Michigan, donde se quedó con sus abuelos, estudiando en un colegio católico. “Aquello fue una decisión mía“, reconoce el cabeza de familia. Sus padres tomaron esa determinación no porque creían que acabaría en la NHL, sino porque siguiera jugando en alta competición y con sus amigos, a pesar de tener lejos a su familia, como reconocieron en una entrevista antes del draft.

Con la familia a más de 3.000 kilómetros, Austin siempre se comportó como un jugador con una personalidad muy madura como reconocen sus entrenadores. Él reconoce que nadie de su entorno le ha guiado para llegar a la NHL ni ha sentido la típica presión parental, quería estudiar, y esos compromisos educativos le llevaron a caer a segunda ronda del draft de la OHL. Allí empezó a jugar con Windsor Spitfire, un equipo de Ontario, Canadá, y aquel movimiento tenía como protagonista los problemas financieros de su familia. Con los Spitfires ya tuvo un significante papel en el equipo el año pasado.

Llegó 2010, el año de Austin. Primero fue traspasado de Windsor a Peterborough donde en diez partidos acumuló 20 puntos, después llegó el sueño del draft. Una recompensa para una familia con dos calendarios, el de los eventos deportivos para ir a ver al hermano mayor y el de las tareas de casa. Todo ello lo hacen diez miembros, once el próximo julio, hermanos y hermana desde los 18 años hasta los 19 meses.

Anuncios